Correo en la dirección que elegiste
Tu buzón en la empresa, en tu proveedor o en tu propio servidor. Tiho se conecta a lo que ya tienes: no hay nada que migrar.
Gratis · iPhone, iPad, Mac y Android
Se abre al instante, con red y sin ella
Los mensajes están en el dispositivo y se leen desde ahí. Un túnel, un avión o un wifi muerto no cambian nada de lo que puedes leer.
El remitente no se entera de que lo abriste
Las imágenes remotas están apagadas hasta que las pidas. Y cuando las pides, pasan por nuestro servidor: el remitente ve una petición nuestra, no tu dirección, ni tu ciudad, ni el minuto en que leíste. Las imágenes de un solo píxel no se cargan nunca, ni por nosotros ni por ti.
Los avisos se explican antes de pedir permiso
Para avisarte en cuanto llega un mensaje, nuestro servidor mantiene una conexión con tu buzón. De él lee solo el remitente y el asunto, los cifra con una clave que pertenece a tu dispositivo y no guarda nada. Todo eso está en una pantalla propia, en palabras llanas, antes de que el sistema pregunte nada.
Darse de baja de un boletín con un toque
Los boletines se reconocen y se agrupan, y darse de baja cuesta un toque — por la vía prevista, no buscando la letra gris al final del mensaje.
Conversaciones, invitaciones, adjuntos
Las respuestas se leen como una sola conversación. Una invitación parece una cita, con la fecha y los botones para responder. Los adjuntos se abren y se guardan donde esperas.
En tu idioma
Doce idiomas, incluidos los que los clientes de correo suelen saltarse.
Leerlo en el navegador
En el ordenador de otra persona, o donde prefieras no instalar nada, el mismo buzón se abre en el navegador. El acceso vive solo en memoria mientras la pestaña está abierta, y nunca llega al disco.
Funciona con el buzón que ya tienes
Microsoft 365 y Outlook.com entran como Microsoft exige. Todo lo demás — servidor de empresa, alojamiento, Fastmail, Zoho, iCloud, Yandex, un buzón en tu propio dominio — se conecta con dirección y contraseña, y los ajustes se encuentran solos.